lunes, 14 de octubre de 2013

Skype Vs. Gtalk

Skype versus Gtalk versus ¿Quién te conoce?

Existe una cierta desesperación por parte de la población masculina de los chats por conectar con cámara. A ver, me explico: no se trata de una invitación que es como que cae naturalmente en el desarrollo de una charla intensa que nos enganchó en todos los lazos del erotismo. No. Porque en ese caso ya no sería una invitación de uno a la otra sino de una necesidad mutua, siempre que la distancia atente contra un encuentro en vivo.

Me refiero a los que entran a nuestro privado y después del "hola" tradicional -y a veces sin éste-, espetan "Tenés skype?" Incluso, algunos ya escriben su dirección como dando por sentado de que acudiremos raudamente a la hipotética cita. Pero ¿de qué nos hablan?

Las "pequeñas" diferencias

No creo que la mayoría de nosotras entremos a un chat -cualquiera sea, incluyendo el de Mazmorra- para "encontrar" novio o formar una pareja o cosas por el estilo de Danielle Steel -a pesar de sus más de 530 millones de ejemplares vendidos-.

Por el contrario, estemos casadas, de novia, con amante fijo o mantengamos alguna otra relación comprometida, si entramos a un chat no es exactamente para averiguar sobre el punto arroz o cómo se puede tejer una mantilla al crochet.

En general ponemos en acto nuestro morbo cuando conectamos y éste, el morbo, se mantendrá atento a la menor incidencia que lo direccione. O sea, cuando impulse nuestro deseo.

¿Nos excitamos "mirando"?

Sinceramente no es así. Pero los varones suponen que funcionamos como ellos, visualmente. Por lo tanto imaginan que la visión de un pene erecto nos hará vibrar el útero hasta longitudes de onda tipo sacudidas conmovedoras. Y no es así. O no es totalmente cierto.

No hablo por todas. Sería una insensata total si así lo hiciera. A mí lo que me lanza a la dimensión de lo posible a pesar de distancias es la palabra. Eso, la palabra.

Del mismo modo que en la intimidad de un cuarto de hotel que compartimos con el recién conocido en un bar, lo que él nos diga, espete, insulte nos pondrá mucho más excitadas cada vez, del mismo modo la palabra en un chat es determinante para abrir puertas o sellarlas con el hormigón virtual más poderoso.

"Kc linda... ktas?"

Es posible leer, por un instante, lo del subtítulo o similares expresiones en nuestro privado invadido. Pero será eso, un instante antes de poner al escribidor en el tranquilizante ignore.

¿Somos profesoras de literatura y gramática? No. Pero si un hombre escribe bien es señal -al menos para mí y constatada- de que lo demás lo hará bien. Lo demás es coger, por si no se entendiera.

"No ando con vueltas"

Suelen decirnos algunos después del "hola" y antes de proponernos un encuentro directo vía chat-hotel.

Hay un portal que se denomina Así NO Me Vas a Coger Pelotudo donde se reproducen los diálogos (ominosos) de "galanes" con intenciones de mantener relaciones sexuales con alguna de las víctimas que los leen apenas un instante.

Ahí se lee la cantidad interminable de imbecilidades que nos ponen en privado con no sé cuál idea o proyecto. Porque se supone que superada la manda histórica de tropezar dos veces con la misma piedra, el hombre podría aprender de sus errores y modificar conductas, propuestas, aproximaciones, etcétera. Porque, sinceramente, no creo que alguno de ellos alguna vez y por lo que se los lee, tengan la más mínima, remota, lejana posibilidad de coger con alguna de nosotras.

Reiteraciones válidas

Como solía decir la vieja de mierda que almorzaba todos los días frente a las cámaras de televisión, el público se renueva. Por esto es que reitero algo que ya publiqué en este mismo blog.

Para que yo conecte cam x cam se me hace indispensable estar enganchada con el hombre con quien chateo. Además de intuir si es realmente un tipo seguro o uno de los tantos hijos de puta que andan sueltos por la red. ¿Qué tiene que ver esto?

La conexión cam x cam es punto a punto y según me ha explicado un excelente "jáquer" en los intervalos de fumar un puchito y beber champuciño frío, esa condición conectiva permite ingresar a la computadora de cada cual, o sea, meterse en la compu de una. ¿Se entiende?

Entonces, filtro, mucho filtro con los apurados, los ansiosos, los "determinantes" y los de "pocas vueltas".

Me agoté. Sigo con mi fiaca y espero que lo escrito pueda servirle a alguna de mis colegas de género o, en todo caso, alertar a los del otro genero.

Saludos y que estén bien.

Gracias por visitar mi blog.

Soledad FAB

lunes, 16 de septiembre de 2013

¡¡¡Buenas gente!!!

Felices de convocar al segundo Alter de Zona Sur

Se realizará el viernes 18 de Octubre, en La Diva

Av H. Yrigoyen y 25 de Mayo, frente a la Estación Lanús a las 22 hs.

El primero realmente fue todo un éxito, entonces en este vamos por más:

¡¡El sur también existe!!! 

Esperamos que vayan confirmando su presencia. ¡Vamos! Que tienen tiempo de acomodar esa agenda y veni... ¡¡ No hay excusas !!

Cualquier consulta pueden hacérmela directamente aquí

¡¡¡ Los esperamos !!!

sutil (que es el seudónimo con el que me muevo en este ambiente adorable del BDSM. Y sí, las piernas que ven son mías... y bailo tango, aviso...)

sábado, 14 de septiembre de 2013

Mandatos categóricos

Los imposibles gozosos
y las fantasías cumplidas

No digo que todas, porque sería de una soberbia de mi parte que yo misma no soportaría, pero creo, sí, que la mayoría de nosotras ha tenido -o tiene- fantasías tan eróticas como extremadamente calientes. Más en estos tiempos donde el acceso que tenemos a páginas porno es irrestricto. ¿No sabían? Sí, claro, las mujeres también miramos porno... El problema con "las porno" es que, hasta ahora, el guión-producción de las mismas fueron y están realizadas por varones. Entonces, lo visual -que es obvio en una peli- desplaza completamente lo argumental. No se rían. Claro que se trata de mostrar coitos varios, tríos, orgías. El tema es no tanto el "cómo" se las filma sino "por qué" aparecen dentro del desarrollo. Las porno francesas, por ejemplo, a pesar de ser realizadas por varones, tienen argumento-guión-producción que resultan en un desarrollo armónico y deseable. Es decir, una desea que fulana se acueste con fulano y no que en un cuadro están en el bar y tras cartón, aparece fulana con el pito de fulano en su garganta, sin razón ni motivo más que mostrar esa felación inicial.

Pero el motivo de esta actualización no era -ni es- iniciar un debate sobre las porno sino, como digo, las fantasías que la mayoría de nosotras tuvo, ha tenido, tiene o tendrá en algún momento. Sin hacer psicologismo de Para Ti, también se sexual el fantasearse al mando total de una macro-empresa que domina consumidores en el mundo. Pero fuera de este tipo de fantasías, las recurrencias apuntan a cuestiones bien genitales: ser una prostituta y cobrar por servicios sexuales; hacer un trío con la pareja y otro hombre; hacer un trío con dos desconocidos o hacerlo igual pero con la pareja mirando sin participar. Hacer intercambio de parejas; agregarse, sola, a otra pareja; mantener romances fugaces con amigas, compañeras de facultad, de trabajo, desconocidas; ser iniciada en un grupo o logia Sadomasoquista, y... un largo, larguísimo etcétera que incluye lo que se les ocurra que pueda darle placer a quien lo imagina, sin evitar cuestiones escatológicas directas y terminantes.

Así, entonces, es que de múltiples fuentes que me mandan fotillos a mi FB colecté las que publico hoy. Sé muy bien que a mi amigo, El Tordo de ese estupendo portal Cofradía Pirata, estas fotos le van a encantar. Espero que al resto de los lectores les provoque el mismo efecto placentero.

Si quieren ver las fotos a mayor tamaño, hacer clic sobre cualquiera de ellas.

Gracias por visitar mi blog.

Que estén bien.

Soledad F.

viernes, 16 de agosto de 2013

Dogging Cada vez mas Frecuente

El placer de los extraños


Olvida las formalidades, las presentaciones y las palabras de más. La nueva moda sexual consiste en acudir a un descampado y montárselo con gente que no conoces y que nunca volverás a ver. Se llama dogging y ofrece sexo lúdico y sin complicaciones.

Esta misma noche, miles de personas en España, en grupos de tres o más, estarán haciendo dogging, es decir, manteniendo encuentros sexuales semipúblicos sin apenas conocerse. Ese tipo que se pasea en pelotas por los aledaños de una playa sin que se sepa bien qué hace; esa pareja que descaradamente te ha visto y se esmera un poco más; ese coche que te da las luces o se acerca ligeramente en un apartado del camino; esa luz dentro de un coche en el que una pareja retoza. Todo esto podría ser el inicio de una situación dogging. El sexo sin amor, como tabú, se ha quedado ya muy corto. Lo que viene ahora es sexo sin identidad y puede suceder así, de manera casual, como venía sucediendo, pero ahora internet ha organizado y multiplicado la demanda que existía.

    Origen del término

¿De qué va todo esto? Nació en Inglaterra en los 70, a imitación del cruising (del inglés: atravesar, ir de crucero), que es lo mismo pero entre homosexuales. No hay consenso para el origen del término dogging. En inglés literario se encuentra con el sentido de “seguir” o “perseguir”, como aparece en Moby Dick. Según la escritora Jane White, sin embargo, se le dio este nombre porque los que se paseaban por los parques en busca de experiencias animadas parecían pasear perros (dog) invisibles, aunque otros lo explican porque la práctica sexual es similar a la de los perros: encuentros rápidos tras un mínimo contacto. Todas tienen buenos argumentos, la verdad. En hispano, además, se ha traducido como “cancaneo”. 

Cada vez más frecuente

Mantener sexo tras ninguna o mínima identificación era obviamente un deseo colectivo latente y, además, muy ramificado: el voyeur, el exhibicionista, el que intercambia su pareja y el varón a la caza de lo que sea estaban en el mismo barco. Ahora ya lo saben y no se cortan un pelo: eso es dogging, una corporación de fantasías que quiere desembocar en orgía y que gana curiosos a paso de vértigo. Ya sucede en el 60% de los parques de Inglaterra. Generalmente se da entre una pareja más uno o varios varones; o varias parejas y varios solteros, ya que es rara y muy cotizada la presencia de mujeres solas. De hecho, en los foros, cuando aparece alguna, se le presentan 20 páginas de saludos masculinos, las cuales -al menos en público- no obtienen respuesta. Pero se organizan kedadas con bastante frecuencia y, dado que es una práctica relativamente novedosa, desde el año 2000 más o menos, se sigue estableciendo el modo de relacionarse porque no es fácil. El éxito o el fracaso de la aventura depende en gran medida de cómo sepan canalizar sus deseos los aspirantes. Un paso en falso puede suponer el fin inmediato. 

Casuales u organizados

El dogger casual va por libre, acude solo o en compañía a lugares que puedan tener actividad, movido por la pura adrenalina del encuentro fortuito. Si es una pareja, se pondrá a lo suyo moderadamente visible mientras espera visitantes o se acercará a otro punto más activo para unirse al grupo. Si es uno solo, y le tiene fe al lugar, se hará el despistado hasta que aparezca alguna pareja. Entonces tratará de ser invitado, se acercará y llegará hasta donde alcance la fantasía común. Muchas parejas confiesan que no fueron conscientes de que les daba morbo esta situación hasta que un día se sintieron observadas y se dejaron llevar. A veces sólo se permite mirar, a veces también participar. Dependerá del feeling que se dé. En muchas ocasiones grupos de mirones revolotean alrededor del coche como moscas a la miel y se masturban pegados a las ventanillas. El dogger organizado (que también puede ser en otras ocasiones casual) acude a kedadas que son de dos tipos: abiertas o restringidas a determinados miembros que se conocen, como círculos de amigos o grupos de parejas que van a por una fantasía más concreta. 

Escondidos, pero no tanto

El lugar donde va a producirse un encuentro dogging está apartado del paisaje público, pero no mucho; está escondido, aunque sólo lo justo. Se trata de no ser interrumpido por quien no quiere participar y, a la vez, ser accesible para el que sí. Puede estar sólo a 50 ó 100 metros de un lugar transitado, quizás un poco más visible que el picadero de toda la vida, pero también justo ahí. Tiene lugar en parques públicos, aparcamientos alejados, afueras de la ciudad, playas, caminos agrícolas o en desuso y otro sinfín de recovecos accesibles en coche. Los socios disponen de planos exactos vía google.maps, pero la mayoría ya sabe dónde están porque han acudido más veces. En ocasiones, las kedadas se cierran en reservados de bares de amigos, cabinas de sex shops o en locales liberales que cuentan con zonas swinging (intercambio de parejas) y/o glory hole (agujero glorioso), calificado de tal forma porque por ahí se mete el órgano sexual y, tras la pared en penumbra, alguien (sabe dios quién) te practica una felación. 

Versión virtual

Pero casi cualquier lugar puede ya convertirse en base para un encuentro dogging. Los contactos vía bluetooth para saber si otro dogger está cerca se mueven aún entre la realidad y la leyenda. Es decir, es una práctica tecnológicamente posible, pero no un movimiento organizado, como se pensó hace unos años que ocurría con el “Toothing” (supuestamente la palabra clave para iniciar el contacto y cuyos creadores reconocieron tiempo después que sólo había sido una broma). A esto hay que añadir el llamado dogging virtual, en el que, además de no haber identidad, tampoco hay presencia. Es decir, se realiza a través de teléfonos móviles con cámara u otro tipo de dispositivos para hacer partícipes visualmente de las sesiones a personas que físicamente no pueden estar allí. En fin, imaginación al poder, pero si no te va este asunto y te vas con tu parejita por ahí en coche, ¡la ventanilla cerrada aunque te estés ahogando!

El lenguaje del 'dogger'

Para iniciar un encuentro dogging existen unos mensajes básicos cuyo canal principal es el coche: sus luces, sus puertas, sus ventanillas...

- Una luz encendida dentro del coche de una pareja que se está poniendo morada es una invitación a mirar. 
- Una ventanilla abierta es señal de que se puede tocar. 
- Una puerta abierta indica que puede unirse todo el que pase por allí. 
- Destellos de luces (moderados) es una invitación a jugar. 
- Luces exteriores que se encienden y se apagan. En este caso estamos ante un coche de doggers. 

Si es la primeva vez...

- Preséntate aseado.
  - No vayas de un sitio a otro sin objetivo. Averigua dónde puede suceder y espera por ahí sin llamar la atención, disimulando con esmero. 
- Si encuentras una pareja, déjales que entren en calor, espera un poco, permite que te vean y acude cuando se te invite. No vayas a hurtadillas, espera sus señales. 
- Si llegas a un lugar donde ya ha empezado la fiesta, sé buen vecino y no bloquees la vista de otros doggers con tu coche. Tampoco es una invitación abierta para cualquiera que pase por ahí.

Publicado por Reina del Video | Mi Red Liberal

viernes, 19 de julio de 2013

Para "El Tordo"

Mi amigo "El Tordo"

Es odontólogo. Sabe trabajar en las bocas con todo ese instrumental súper moderno que tiene para revisar dentaduras... Y también con otro instrumento que es mucho más agradable, tierno y jugosísimo.

Le prometí subir una página para él, porque le gustan las chicas con lencería y accesorios mil. Por supuesto que, de paso, les cuento a mis colegas de género que las fotos, en su mayoría, son de ese sitio genial al que les recomiendo ir a comprar o a elegir para que "ellos" usen su tarjeta y regalen. Me refiero a Agent Provocateur, aunque no es la única fuente.

Aunque en estas las últimas no llevo equipo, espero que El Tordo no las rechace.


Agent Provocateur



Gracias por visitar mi blog.
Que estén bien.


Soledad F.

jueves, 11 de julio de 2013

Los Fetiches...

Los fetiches

Pueden existir en la mente de cada quién, diversos, distintos, innumerables pero en mis 34 años de vida y 20 de "actividad" he constatado que la mayoría de los hombres nos quiere ver con lencería fina, ligueros, medias de puño, ligas largas, zapatos de tacos altos y si stilettos mejor y un largo etcétera.

Sin entrar en disquisiciones feministas -que deploro tanto como el machismo residual-, la mayoría de nosotras que gusta de los hombres (a pesar de todo), no pocas veces nos vestimos para desvestirnos con lo mejor de nuestra colección de ropa interior. La modernidad nos trajo, por si fuera poco, una vuelta al pasado y descubrimos prendas inimaginablemente eróticas que usarían nuestras abuelas y bisabuelas.

En una de esas tardes de viento helado, lluvia, mar rugiente e ibufem, me dediqué a buscar fotografías de antaño y de no tan lejos. Así descubrí todo este tesoro que comparto con ustedes así como quienes las publicaron lo hicieron. En algunas de las fotos hay pie de imprenta o copyrigth, en otras no. Por ello le pido a quienes sean los propietarios de ellas que me lo hagan saber así incluyo la referencia de rigor.

Mientras tanto, comparto las fotos a ver si se les ocurren algunas ideas nuevas para prendas viejas.

Y un poco más "modernas"...

Para quienes no están habituados a ver fotos en los blogs les cuento que si pinchan en cualquiera de las imágenes pasan a ver todas, una a una y en tamaño natural.

Espero que les haya gustado y, como siempre, me despido con una personal. Gracias por visitar mi blog.

Que estén bien


Soledad F.